viernes, 27 de enero de 2012

En sepia

Hace 5 años ya... y parece que fue ayer.

Era divertido estar ahí, en lo que ahora tu llamas lugar común, pero que para mi era todo menos eso. Es fácil cuando estás, es doloroso cuando te vas porque sabes que el tiempo ahí ha terminado. No dije adiós, simplemente me fui.

A veces aún viene a mi, completo, todo: una ola enorme que me rebasa, surge desde lo profundo de mi corazón y mi conciencia. Me revuelve, me agita, lloro, lo vuelvo a vivir. Ahora es como ver las fotos tomadas en ese tiempo en sepia -siempre los recuerdos en sepia-. Estando en el recuerdo y a veces estando acá me siento como la Alicia de Bunbury. 

Recuerdo cosas tan nítidamente, mientras que otras son como una breve ensoñación efímera. El tatuaje quedó bien marcado: suave y fino en algunos en algunas partes, profundo y definido en otras. Está hecho de recuerdos unos tan detallados como los poros en la piel, otros tan vagos como sólo un rayo de sol filtrándose entre las ramas de la jacaranda.

Nuestra obra de arte quedó incompleta, pero bien definida, tiene el toque temperamental del artista que sabe que aún no ha terminado, pero que se puede quedar así y la deja ser, la deja volar. Porque sabe que si regresa e insiste, retoca, corrige... entonces corre el riesgo de echarla a perder. 

No quiero echarlo a perder, prefiero que se quede así... tal vez la vida nos lleve una vez más, algún día a ese mismo lugar y entonces, sólo entonces, puede que si las voluntades se juntan, intentemos.




lunes, 26 de diciembre de 2011

Boceto

Y la campana de esa iglesia toca lentamente, anunciando sólo tristeza, no más júbilo.

En un día gris y triste, él está sentado en una banca, vestido impecablemente, debía ser el día más feliz de su vida, no es así.

Las campanas suenan melancólicas, él simplemente sigue sentado. La tarde comienza a caer, todos se han ido, se encuentra sólo en el atrio que da a la calle. Comienza a soplar el viento y no puede llorar.

La promesa de amor eterno, aquella que parecía inquebrantable, se ha ido, junto con ella. El acto no sólo era unir sus vidas, también era unir sus almas, el arrepentimiento hace estragos.

El viaje parecía no terminar, siempre caminaron a la par, pero el engaño llegó a su final. Cuando ella dejó de sentir, y se detuvo el latir de su corazón, comenzó a mentir. El frío se puede disimular, poco a poco se extiende.

Ahora él no sabe bien como seguir, cree que la vida ha llegado al final, pero no, sólo es un nuevo comienzo y el agua agitada y turbia que hay ahora dentro de si, se aclarará.


lunes, 10 de octubre de 2011

Venta por catálogo

Bueno, es la primera vez que lo hago, a ver que tal me va.

Yo no soy fans de comprar cosas por catálogo porque rara vez es lo que dice ser: o el color no es, o tiene brillitos (no me gustan los brillitos), o trae menos de lo que dice, o huele feo o cualquier otra cosa.

Sin embargo, esa crema para manos de cacao de la marca Natura es simplemente excelsa. Yo si me compro unas 3 antes de que le suban al precio.

El asunto empezó con querer comprarla y de ahí todo un calvario: no había promotora cerca, siempre quedaban en prestarme el catálogo y a la mera hora nada, dos veces hasta hice el pedido y nunca llegó.

Eso lejos de hacer que olvidara el asunto, hizo que a la terca de mi se le metiera entre ceja y ceja lograr una crema de esas, entonces que me registro en la página y la asesora en línea me dice: y que quieres hacer, ¿comprar o vender?

Luego de pensarlo un rato dije: pues vender, porque en el momento se me hizo fácil decirlo. La idea era por lo menos poder comprar mis 3 tubos y morir en paz.

Pero me registraron para las ventas, me contactaron y ahora aquí estoy, catálogo en mano, lista para ver si tengo madera artística de ventas.

Suerte, Angie.